Una junta mal sellada termina con humedades, eflorescencias, despegues y hasta corrosión de armaduras vecinas. Y la mayoría de los fallos no vienen de productos defectuosos: vienen de elegir el sellante incorrecto para el sustrato y el tipo de movimiento que la junta debe absorber.
Tres familias dominantes
En obra exterior conviven hoy tres químicas dominantes:
- Poliuretano (PU). Excelente adherencia sobre hormigón, mortero y madera. Alta deformación admisible (±25%). Pintable. Sensible a UV directo prolongado: en juntas expuestas, exige acabado o pintado.
- Silicona neutra. Resistencia UV insuperable. No pintable. Adherencia limitada en sustratos porosos sin imprimación. Ideal en vidrio-aluminio y juntas de fachada acristalada.
- MS polímero (silil-modificado). Compromiso entre ambas: buena resistencia UV, pintable, adherencia sobre la mayoría de sustratos sin imprimación. Coste algo superior.
Cómo decidir
Empieza por el sustrato y por el acabado. ¿Pintarás encima? Descarta silicona. ¿Vidrio o aluminio anodizado expuestos al sol? Silicona neutra. ¿Hormigón pintado, madera, mortero, juntas de dilatación? PU o MS polímero.
Luego mira la deformación esperada. Una junta de dilatación que se mueve ±15-25% necesita un sellante con clasificación clase 25 o superior (UNE-EN 15651). Para juntas decorativas con movimiento mínimo basta clase 12,5.
Preparación: el 80% del éxito
Sustrato seco, limpio y sin polvo. Ancho mínimo de junta de 6 mm; profundidad recomendada igual al ancho hasta 12 mm, y la mitad para juntas mayores. Cordón de fondo de polietileno para controlar la profundidad y evitar adhesión en tres caras.
Imprimación según ficha del fabricante. Aplicación con pistola en cordón continuo, alisado inmediato con espátula húmeda. Tiempo de formación de piel: revisa la ficha técnica antes de empezar.