La pregunta no es "qué impermeabilizante usar" sino "qué patología tengo delante". Aplicar el producto equivocado es lo que provoca el 80% de las re-intervenciones a los pocos meses.
Tres patologías, tres familias
Antes de comprar producto, identifica el origen del agua:
- Humedad por capilaridad. Manchas en la base del muro, eflorescencias salinas, hasta 1,5 m de altura. El agua sube desde la cimentación. Solución: tratamiento capilar con inyección de hidrofugantes silícicos que crean una barrera química en el interior del muro.
- Filtración por presión. Muros de sótano, depósitos, muros enterrados. El agua empuja desde el trasdós. Solución: mortero osmótico aplicado por la cara de presión positiva (o negativa cuando no hay acceso) — su química se cristaliza dentro de los poros y bloquea el flujo.
- Cubiertas y zonas con encharcamiento. Solución: polímero líquido (poliuretano monocomponente o membrana acrílica) — film flexible y continuo que absorbe los movimientos del soporte.
Por qué fallan al mezclarse
Aplicar mortero osmótico sobre un muro con humedad capilar fuerte sin haber cortado primero la subida hace que la sal cristalizada empuje la capa hacia fuera y se desprenda en semanas. Aplicar polímero líquido sobre un soporte que no admite tracción (revoco viejo) hace lo mismo: la membrana queda perfecta pero el soporte cede.
Diagnóstico previo
Higrómetro de superficie y de profundidad para confirmar el porcentaje de humedad y dónde se concentra. Si la humedad supera el 4% en superficie, espera o emplea morteros de regularización transpirables antes del impermeabilizante. Si hay sales, neutralízalas con un convertidor antes de aplicar.
Lo no negociable
Soporte limpio, sano, sin partes disgregadas. Imprimación específica según el sistema. Espesores y consumos respetados — la ficha técnica del producto no es orientativa, es la diferencia entre que dure 10 años o 10 meses.