Recursos

Morteros R1, R2, R3 y R4: qué clase necesitas según la reparación

Guía técnica para elegir entre las cuatro clases de morteros de reparación de hormigón según UNE-EN 1504-3, con casos de obra y dosificaciones reales.

Por Equipo técnico QuimicaSur Publicado el 07 de mayo de 2026 8 min de lectura
Obra de reparación estructural de hormigón en pilar

La norma UNE-EN 1504-3 clasifica los morteros de reparación de hormigón en cuatro clases — R1, R2, R3 y R4 — según su resistencia a compresión y su capacidad estructural. Elegir la clase adecuada no es opcional: usar un R1 donde se requiere R4 compromete la integridad de la reparación; usar un R4 donde basta un R2 incrementa el coste sin aportar valor.

Diferencias entre clases R1, R2, R3 y R4

Las clases se definen por la resistencia a compresión a 28 días y se dividen en dos grupos: no estructurales (R1, R2) y estructurales (R3, R4).

  • R1 — ≥ 10 N/mm². Reparaciones cosméticas y no estructurales en interiores. Bajo coste, fácil aplicación.
  • R2 — ≥ 15 N/mm². Reparaciones no estructurales con mayor exigencia: revestimientos exteriores, regularización de superficies.
  • R3 — ≥ 25 N/mm². Primer nivel estructural. Reparaciones de elementos sometidos a cargas pero no críticos: bordes de pilares, recrecidos, anclajes ligeros.
  • R4 — ≥ 45 N/mm². Estructural alto. Recuperación de pilares, vigas, forjados o cualquier elemento crítico para la seguridad estructural.

Cómo decidir en obra

El criterio principal es el papel estructural del elemento reparado. Si el elemento transmite cargas significativas o forma parte del esqueleto resistente, R3 o R4. Si la reparación es estética o de protección frente a agresiones (carbonatación, cloruros), R1 o R2 suelen bastar.

El segundo criterio es la profundidad y volumen de la reparación. Espesores menores de 1 cm encajan bien con R1/R2 fluidos. Reposición de masa estructural por encima de 3 cm exige R3/R4 con áridos graduados que controlen la retracción.

Errores comunes

El más frecuente: aplicar R3/R4 en capas de menos de 1 cm, donde la retracción genera microfisuración. Para esos espesores hay morteros R3 específicos de capa fina; consulta la ficha técnica antes de pedir.

El segundo: no preparar bien el soporte. Saneado mecánico hasta hormigón sano, eliminación de óxido en armaduras (chorro abrasivo o cepillo metálico), aplicación de puente de unión epoxi o cementoso según la normativa de cada producto.

Compatibilidad y normativa

Además de la clase R, comprueba el marcado CE del producto y el ensayo de compatibilidad con el hormigón existente (módulo de elasticidad, coeficiente de dilatación térmica). Una reparación demasiado rígida sobre un soporte flexible se desprende a medio plazo.

Guías, comparativas y casos de obra sobre química aplicada a la construcción.

Contactar